Psicologia y Psicoterapia Online

Ser Eyaculador Precoz


Cada vez con más frecuencia se encuentran en la literatura médica trabajos e investigaciones sobre la Eyaculación Precoz (EP).
Llama la atención que los trastornos de la eyaculación (E) en urología hayan sido tan solo de interés parcial. Así, cuando hay una E. dolorosa o deficiente en cantidad es el urólogo el encargado de su investigación y tratamiento. Pero si se trata de un caso de Inhibición de la E. (mal llamada E. Retardada) o de EP, entonces de inmediato la alteración se sale de la esfera urológica para entrar de manera exclusiva a la psicoterapéutica.

La Eyaculación Precoz es la imposibilidad o franca dificultad del control eyaculatorio. Tradicionalmente se definía la EP -y aún se define por algunos autores- como un trastorno relacionado con el tiempo, o con el número de movimientos pélvicos, o con porcientajes de satisfacción de la compañera. Parámetros que son consecuencia del problema pero que no lo explican.

Llegar al fondo del asunto, consiste en precisar que se trata de una ausencia o falta de control de un reflejo que en buena parte puede lograrse dominar a voluntad. El eyaculador precoz (EPz) es una especie de apragmático sexual ya que no conoce o no percibe las sensaciones previas al momento de la E.; o sea, que no descifra las sensaciones previas al que podríamos llamar el Punto Pre-Eyaculatorio (PRE-E) o punto de ida sin retorno.

El acto sexual en términos de tiempo. ¿Qué es lo “normal”?

En sexología se estima que la palabra normal es un término subjetivo, variable y aun peligroso. Por ello se escribe entre comillas. Hablaremos entonces de adecuado, corriente, habitual o satisfactorio. La duración de un coito en una pareja estable es el tiempo requerido para una mutua y adecuada satisfacción. En la mayoría de las investigaciones la adecuación y grados de satisfacción suelen relacionarse con el parámetro O (no necesariamente mutuo y simultáneo). En EP cualquier definición referida al tiempo no orienta hacia su etiopatogenia, menos aún al tratamiento. Tampoco cuando se habla de porcientaje de orgasmos de la compañera ya que los factores de los que depende el O femenino son múltiples y muchas sus variables.

Pero al hablar de duración del acto sexual, autores de renombre se han puesto tras de la pista de averiguar promedios. Es así como Kinsey y Vasilcenco determinaron que en hombres sanos el promedio del coito era de 20 minutos, dato de interés ya que concuerdan en dos autores de países diferentes (USA y Rusia respectivamente). Sin embargo, otros sexólogos que se han ocupado del tema hablan de promedios más bajos: Morton Hunt encontró promedios de 10 minutos mientras para Schnabl en una extensa muestra encontró que tan solo un 50% de la población logra coitos mayores de 5 minutos.

Otros autores han reemplazado el dato del tiempo por “el número mínimo de movimientos pélvicos” y en este punto basan su definición. Así, el límite serían 8 y para otros 15.

Para referirse a la EP la idea básica es de que se trata de un “no control” de un reflejo. Tal vez Kaplan intuyó lo que más tarde Assalian señaló: que existen reflejos, como el palpebral, que pueden volverse voluntarios y controlables. Tal llegaría a suceder con la E.

Neurofisiología de la eyaculación.

El nervio pélvico se relaciona con la erección y representa el parasimpático así sus neurotransmisores finales sean NANC. A su vez el simpático por el n. hipogástrico se relaciona con la E en especial en su fase inicial de emisión. La emisión es la colección del semen en forma de bolo en la uretra prostática que adquiere forma de balón, presentándose la sensación de la inminencia eyaculatoria (Punto PRE-PRE-E) y la iniciacón de la E en el punto de ida sin retorno (Punto PRE-E). Se sucede entonces la apertura del esfínter externo, persiste el cierre del cuello vesical (acción simpática) seguida de la expulsión del semen por la uretra acompañada de la contracción de los músculos bulbo e isquiocavernosos (nervios pudendos, sector somático) en 4 a 8 contracciones clónicas cercanas a 1 segundo cada una.

Emisión-eyaculación-orgasmo son tres eventos integrados y tienen -hasta donde se sabe- mecanismos neurológicos separados. La E. depende del plexo y nervio hipogástricos (simpático) y el O es de percepción cerebral. La E. tiene dos fases: la emisión y la eyaculación prop. dicha. Parece que ambas no están gobernadas en su totalidad por el simpático y allí también intervienen los dos sistemas autónomos. Aunque está definido que la emisión depende en su totalidad del simpático y que tal vez el parasimpático actúa en la fase final de la E. Se sabe que la fenoxibenzamina (bloqueador alfa-adrenérgico) inhibe específicamente la primera fase (emisión) al tiempo que se logra experimentar la sensación orgásmica, hecho de sumo interés para tener en cuenta cuando se hable del tratamiento. De otra parte es sabido que medicamentos que aumentan la actividad del simpático pueden causar EP, como es el caso de la efedrina, la pseudoefedrina, la trifluoperazina, la fenilpropanolamina (Stelazine, Dimetane, etc..).

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